¿Cuántas veces hemos escuchado conversaciones que terminan en “Eres un suertudo”?
La gente lo hace ver como si la suerte fuera algo binario: o eres suertudo o no. ¿Estamos condenados a vivir toda la vida con o sin suerte? ¿Podemos hacer algo para cambiar nuestra suerte?
Lo sorprendente es que años de investigación han demostrado que la gente suertuda genera su propia fortuna. Richard Wiseman, uno de los investigadores líderes del tema dice que hay cuatro principios para crear tu propia buena suerte en tu vida personal y profesional:
- Maximizar las oportunidades fortuitas
- Escuchar los instintos de suerte
- Esperar buena fortuna
- Convertir la mala suerte en buena
El año pasado conocí la investigación del Dr. Wiseman a través de Scott Sherman durante el Instituto de Innovación Social de StartingBloc en Boston. Por alguna razón y algo de suerte, recientemente revise las notas de la sesión y decidí ponerlas en práctica.
¿Realmente podría cambiar mi suerte?
1. Maximizar las oportunidades fortuitas
La gente con suerte es buena creando y actuando sobre sus propias oportunidades fortuitas, desde hablarle a la persona de alado en el avión hasta a asistir a un evento de “networking”. Regularmente, están abiertos a nuevas experiencias y con una actitud relajada ante la vida.
Hace una semana, el edificio donde se encuentra mi oficina organizó su happy hour mensual para conocer gente, patrocinado por una aerolínea líder y la ciudad de Chicago. Siendo totalmente honesto mis colegas y yo rara vez vamos a este tipo de eventos, pero drinks gratis y una rifa patrocinada por la aerolínea sonaba muy interesante.
2. Escuchar los instintos de suerte
La gente con suerte sigue su intuición; escuchan su sexto sentido, toman una decisión y avanzan hacia delante. No solo eso, sino también trabajan activamente en mejorar sus habilidades intuitivas, por ejemplo, poniendo más atención en sus conversaciones, leyendo las noticias o incluso meditando.
El miércoles antes del evento me sentía con suerte. Entre la elección del Papa Francisco I y la aceptación de uno de mis mejores amigos a la maestría (en la cual seremos roomates por dos años) tenía suficientes razones para pensar que era mi “semana de la suerte”. Así que decidí ir al evento con un amigo del trabajo.
3. Esperar buena fortuna
La gente con suerte sabe que vienen cosas buenas en el camino. Conforme pasa el tiempo esta profecía se cumple porque los ayuda a enfocarse en resultados positivos y a aprender de sus fracasos. Además, la gente quiere estar alrededor de gente positiva, mejorando así sus relaciones con otros.
Mi amigo y yo llegamos al evento alrededor de las 7:30 pm y la señorita en la recepción sugirió que nos quedáramos hasta las 9 pm para participar en la rifa. A las 8:15 pm, después de la primera ronda de drinks, mi amigo tenía que ir a ver su novia. Yo estaba disfrutando la plática con una compañera del edificio así que decidí quedarme, pensando que era una gran oportunidad de conocer gente y tal vez ganarme un premio.
La aerolínea y la ciudad de Chicago, patrocinadores del evento, terminaron su presentación alrededor de las 8:45 pm y para las 9 pm mi compañera y yo nos moríamos de hambre. Además, todavía tenía que trabajar una hora más por lo que probablemente debería de irme yendo a mi casa.
4. Convertir la mala suerte en buena
La gente con suerte siempre tiene una actitud positiva ante eventos desafortunados y después de esa situación se imaginan como las cosas pudieron haber sido peor. Esto los ayuda inmediatamente a tomar control de la situación y ver el lado positivo (o menos negativo) de la misma.
Tan pronto como me quise ir del evento me di cuenta que la última persona que se había salido de mi oficina la había cerrado con llave y mi computadora estaban adentro. Fui a pedir apoyo al personal del edificio, quienes me ayudaron de inmediato y a los cinco minutos mi oficina estaba abierta. Vi esto como una señal de que me debería de quedar un rato más en el evento.
Cuando regresé mi compañera me preguntó que porque no me había ido y le dije “Porque siento que me voy a sacar un premio en la rifa.” Seguimos platicando muy agusto, disfrutando de unos canapés dentro del edificio.
De pronto interrumpí la plática al escuchar que alguien hablaba en el micrófono, salí y ya habían rifado dos premios. Escuché mi nombre justo cuando anunciaron el último y cuarto premio de la rifa. Salí del evento con una gran sonrisa, un boleto de avión gratis y más importante, una nueva amiga.
Alguna vez escuché “Tú creas tu propia suerte en la vida.” Creo que si trabajamos duro e inteligentemente y tomamos las oportunidades que nos va dando la vida con una actitud positiva definitivamente podemos cambiar nuestra suerte.
¿Qué estás esperando para vivir tu vida con suerte? Hoy es un buen día para empezar.
La versión original de este artículo apareció en la primera edición de Re Magazine, una revista online que busca que las personas vivan más inteligentemente.